Durante una semana los hombres no cenaron y no pudieron ponerse ropa limpia,y los huertos practicamente se extinguieron, a ellos no les quedó otro remedio que reunirse también pero tardaron mucho menos que ellas en tomar una decisión, estaban todos de acuerdo en dejarlas que llevaran las vacas al campo, estaban convencidos que no aguantarían mas de tres días allí arriba, ellos no conocían los planes que las mujeres había previsto.
Al día siguiente esperanza, María y otra de las mujeres del pueblo se fueron al monte con las vacas de todos los vecinos, pasaron el día en el monte sabiendo de sobra lo que se iban a encontrar cuando llegaran a casa, todo por hacer, pero se equivocaron, los hombre habían hecho todo lo que pudieron incluída la cena, habían pedido consejo a algunas vecinas y unos mejor que otros, lo hicieron. Cuando las tres mujeres volvieron del monte, las demás les estabn esperando, les contaron cómo los hombres se habían encargado de todo y algunas propusieron acabar con el plan, creían que ellos habían aprendido la lección, casi convencieron a María pero ella decidió esperar toda la semana para ver si ellos mantenían la actitud, no tenían nada que perder, las mujeres accedieron con la condición de que si al final de la semana ellos seguían igual se darían por vencidas y hablarían con ellos, hasta entonces no podrían decirles ni una palabra. Los hombres, por su parte, no estuvieron tranquilos hasta que no vieron a sus vacas sanas y salvas.
Al día siguiente tampoco hubo ningún cambio, los hombres continuaron limpiando aparentemente encantados y las mujeres en el monte con las vacas, así hasta que llegó el sábado, las mujeres ya habían decidido anunciar a los hombres una asamblea para que todo el pueblo pudiera hablar de lo sucedido pero justo un día antes de anunciar a los hombres la asamblea, ellos se la anunciaron a las mujeres, se reunieron todos en una placita que había enfrente de casa de Esperanza y allí tomó la palabra el marido de María, ya que era su mujer la mas guerrera: Mujeres, creemos que nos hemos equivocado con vosotras, habéis demostrado que sois capaces de cuidar igual que nosotros de las vacas y nosotros os hemos demostrado que también podemos cuidar de la casa pero creemos que todo debe volver a la normalidad ¿no os parece? María asintió y declaró estar bastante contenta conj el discurso de su marido, él continuó, mañana nosotros volvemos con las vacas y vosotras a lo vuestro, María inocente preguntó ¿habéis hecho ya los turnos para llevar a las vacas al monte?, él desconcertado, le explicó que no habría turnos, que todo volvería a ser como antes, entonces María agregó que como antes no porque ella seguiría sin hacer absolutamente nada hasta que ellos no entraran en razón, pero al siguiente día ellos cabezones subieron al monte y ellas persistentes sólo cuidaron de los niños, así estuvieron unas dos o tres semanas hasta que por fin los hombres se rindieron y les dejaron a ellas organizar las tareas, hicieron turnos entre hombres y mujeres para llevar las vacas al monte y los hombres asumieron en sus días libres las tareas del huerto, ellas, por su parte seguían ocupándose de todo lo demás, excepto el día que iban al monte, claro y así consiguieron las mujeres de Manasol unos ratitos libres para pasear, coger flores y jugar con sus hijos, los hombres convencidos al principio de que sus mujeres eran una vagas, descubrieron que también para ellos había tiempo libre. A partir de ese día en Manasol se realizaban asambleas quincenales, asamblea que no sólo dirigía María sino todas las mujeres del pueblo, hacían y discutían propuestas de mejora comunes a todos y poco a poco, a través de las montañas Manasol acabó siendo la envidia de todo el territorio y pueblos vecinos pero ninguno de ellos consiguió lo que consiguieron las mujeres unidas de Manasol.
Al día siguiente esperanza, María y otra de las mujeres del pueblo se fueron al monte con las vacas de todos los vecinos, pasaron el día en el monte sabiendo de sobra lo que se iban a encontrar cuando llegaran a casa, todo por hacer, pero se equivocaron, los hombre habían hecho todo lo que pudieron incluída la cena, habían pedido consejo a algunas vecinas y unos mejor que otros, lo hicieron. Cuando las tres mujeres volvieron del monte, las demás les estabn esperando, les contaron cómo los hombres se habían encargado de todo y algunas propusieron acabar con el plan, creían que ellos habían aprendido la lección, casi convencieron a María pero ella decidió esperar toda la semana para ver si ellos mantenían la actitud, no tenían nada que perder, las mujeres accedieron con la condición de que si al final de la semana ellos seguían igual se darían por vencidas y hablarían con ellos, hasta entonces no podrían decirles ni una palabra. Los hombres, por su parte, no estuvieron tranquilos hasta que no vieron a sus vacas sanas y salvas.
Al día siguiente tampoco hubo ningún cambio, los hombres continuaron limpiando aparentemente encantados y las mujeres en el monte con las vacas, así hasta que llegó el sábado, las mujeres ya habían decidido anunciar a los hombres una asamblea para que todo el pueblo pudiera hablar de lo sucedido pero justo un día antes de anunciar a los hombres la asamblea, ellos se la anunciaron a las mujeres, se reunieron todos en una placita que había enfrente de casa de Esperanza y allí tomó la palabra el marido de María, ya que era su mujer la mas guerrera: Mujeres, creemos que nos hemos equivocado con vosotras, habéis demostrado que sois capaces de cuidar igual que nosotros de las vacas y nosotros os hemos demostrado que también podemos cuidar de la casa pero creemos que todo debe volver a la normalidad ¿no os parece? María asintió y declaró estar bastante contenta conj el discurso de su marido, él continuó, mañana nosotros volvemos con las vacas y vosotras a lo vuestro, María inocente preguntó ¿habéis hecho ya los turnos para llevar a las vacas al monte?, él desconcertado, le explicó que no habría turnos, que todo volvería a ser como antes, entonces María agregó que como antes no porque ella seguiría sin hacer absolutamente nada hasta que ellos no entraran en razón, pero al siguiente día ellos cabezones subieron al monte y ellas persistentes sólo cuidaron de los niños, así estuvieron unas dos o tres semanas hasta que por fin los hombres se rindieron y les dejaron a ellas organizar las tareas, hicieron turnos entre hombres y mujeres para llevar las vacas al monte y los hombres asumieron en sus días libres las tareas del huerto, ellas, por su parte seguían ocupándose de todo lo demás, excepto el día que iban al monte, claro y así consiguieron las mujeres de Manasol unos ratitos libres para pasear, coger flores y jugar con sus hijos, los hombres convencidos al principio de que sus mujeres eran una vagas, descubrieron que también para ellos había tiempo libre. A partir de ese día en Manasol se realizaban asambleas quincenales, asamblea que no sólo dirigía María sino todas las mujeres del pueblo, hacían y discutían propuestas de mejora comunes a todos y poco a poco, a través de las montañas Manasol acabó siendo la envidia de todo el territorio y pueblos vecinos pero ninguno de ellos consiguió lo que consiguieron las mujeres unidas de Manasol.
1 comentario:
eeeh abuelaaa! que me parece muy bien que estudies...pero no te olvides de los vicios...aligeran la cabeza sabes?
besoteee
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